"Todos pasamos “apretaditos” y más de alguno debimos usar winche para compensar las colas de los vehículos que se desplazaron temerariamente hacia el vacío.""
RUTA FUNDO EL PLAN - CHILLÁN
12 y 13 de Abril de 2008
El año pasado tuvimos un excelente paseo por varias rutas en el sector de Retiro guiados por un grupo de jeeperos de la zona. De todas ellas, la que más nos llamó la atención fue la del fundo El Plan, la cual, por diversos motivos que no es el caso comentar ahora, no pudimos completar. Quedó como un desafío pendiente así que no costó mucho conformar un grupo interesado en participar en este “volveremos”.
En esta oportunidad contactamos a Ricardo B., quien con mucha amabilidad conformó un grupo de jeeperos de la zona para acompañarnos, en principio iban a ser 3 pero al final fueron 6 y también se consiguió por cierto los permisos de paso necesarios.
La fecha seleccionada fue el 12 y 13 de abril y el programa contempló partir el viernes después de almuerzo, para llegar a dormir a las cabañas de la CCAF Los Héroes en Pinto.
Como es habitual, Guillermo V. partió antes de la hora establecida con su “Manutara” y a pesar que dijo haberse ido lentamente para ahorrar combustible, no lo logramos alcanzar en todo el viaje. En caravana íbamos Daniel S. acompañado de Gabriela, Felipe L. que en esta oportunidad llevaba como copiloto a Pablo F., Patricio Meza y yo, que en esta oportunidad contaba con un experimentado copiloto: César D. Llegando a Chillán nos alcanzó Rubén L. Oscar V. tuvo algunos inconvenientes al iniciar el el viaje que lo obligaron a retornar a Santiago a hacer unas reparaciones de emergencia. Finalmente Oscar, su copiloto Gino y Gonzalo L. llegaron a las cabañas cerca de las dos de la mañana. El grupo lo conformábamos ocho 4x4, destacándose la masiva participación de los “huracanes”.
El punto de reunión era el desvío desde la carretera de Chillán a las Termas a las 10:30 de la mañana. Puntualmente nos encontramos en ese punto con nuestros amigos de Chillán: Alberto M en Trooper, Wilson Ch en su Patrol, Sergio M en Samurai, Carlos C en Feroza, Patricio H e hija en Rocky y Ricardo B en su Hilux. El día estaba absolutamente despejado y sin una sola nube aunque bastante fresco.
Sin más trámite que un rápido saludo, iniciamos de inmediato nuestra ruta. Unos kms más adelante el Manutara empezó a tener síntomas de “fiebre” en su motor pero como no hubo un diagnóstico claro de su enfermedad, continuamos y Guillermo suplió la falta de potencia de su máquina con más “yaco” (no le cuesta mucho, en todo caso).
El Bronco de Oscar detiene su motor abruptamente, el copiloto investiga y descubre que se desconecto la alimentación de la bomba de bencina, la reconecta y el V8 vuelve a rugir. Iniciamos el ascenso donde nos encontramos complicaciones adicionales respecto al año pasado, una zona donde las lluvias habían dejado bastante pendiente en la pasada. Todos pasamos “apretaditos” y más de alguno debimos usar winche para compensar las colas de los vehículos que se desplazaron temerariamente hacia el vacío.
Más arriba, la pasada con las rocas al centro y el puente en curva estaban más complicados que el año anterior pero con el terreno más seco y firme por lo que pudimos seguir avanzando sin problemas.
Llegamos al sector donde Ricardo B. sugería para acampar pero como era aún temprano, optamos por seguir avanzando en la ruta, si encontrábamos algún lugar adecuado más arriba, armaríamos campamento ahí o en caso contrario, descenderíamos a este punto. Cuatro de nuestros seis acompañantes locales, que venían por el día, deciden iniciar el descenso desde ahí.
Pasamos el punto de retorno del año pasado y luego la curvita que difícilmente Mauricio podrá olvidar. Sigue complicado el punto, lo pueden confirmar los dos Patricios.
Unos metros más adelante, una trepada con hartas piedras fue un esfuerzo que resulto inexplicablemente excesivo para el Chevota de Gonzalo L. una falla lo dejó sin tracción en la rueda trasera izquierda. Hizo varios intentos de superar la subida con tracción en una rueda delantera y una trasera sin éxito por lo que decidió desistir antes de tener daños aún mayores en el vehículo.
Mientras los de adelante continuaban avanzando, los que veníamos detrás quedamos taponados. Ricardo B, Daniél S., Oscar V y el ya rateante Manutara avanzaron los 2 kms que restaban de la ruta. La avanzada informa que no hay un buen lugar para acampar arriba. En el intertanto se nubló completamente y mientras veíamos la forma de despejar la ruta del Toyota rojo y poder así el resto continuar subiendo, la avanzada avisa por radio que están comenzando a descender y…. comienzan a caer las primeras gotas. Estamos a 1.500 msnm.
Ante ese escenario, la decisión es clara, bajar rápidamente al lugar seleccionado y armar campamento. Durante esas labores, la lluvia se intensifica y empiezan a caer también algunos copos de nieve.
Afortunadamente nuestros amigos de Chillán andaban con un toldo el que instalan entre unos árboles y nos sirve de resguardo de la lluvia, ahora muy intensa.
Se “agúo” el gran asado que teníamos planificado. Nos conformamos con unos excelentes choripanes cortesía de nuestros anfitriones y le hicimos muchísimo daño a una pierna de jamón serrano que César se había encargado de llevar. El frío comienza a ser intenso y no quedó lata de cerveza ni botella de vino con vida. Son apenas las 9 de la noche y partimos masivamente a ensobrarnos esperando que el clima mejore para mañana.
No todos iban preparados para acampar en esas condiciones por lo que algunos no lo pasaron muy bien esa noche. El resto con buenas carpas, que no se pasaron y abrigo suficiente, dormimos sin mayores inconvenientes (claro que sin sacar ni un pelo fuera del saco de dormir).
La levantada fue lenta, el frío se sentía. A las 8:30 de la mañana, el termómetro exterior del Montero marcaba -4°C ¡ y se sentía!. Los árboles, las carpas y el terreno estaban cubiertos por una capa de nieve, el agua congelada y mucha escarcha por todos lados.
Lentamente se empieza a avivar el campamento y el proceso de preparar y disfrutar del desayuno.
Las carpas están escarchadas y no es posible desarmar el campamento en esas condiciones por lo que decidimos seguir a Ricardo por una ruta de 2 kilómetros que se interna por el bosque hasta un río y de ahí, caminando se llega a una cueva habitualmente utilizada como resguardo por los arrieros. El paisaje es realmente impactante y con la nieve, es aún más lindo.
Al regreso, desarmamos el campamento y hacia el mediodía, iniciamos nuestro descenso. Los lugares complicados son los mismos, con la diferencia que ahora es en bajada, está más húmedo y en algunos sectores aún hay nieve y hielo. Lentamente la caravana avanza sin mayores contratiempos.
Llegado al plan, el V8 del Bronco de Oscar se detiene nuevamente. No es en este caso la bomba de bencina, es un cable eléctrico que alimenta el distribuidor que ha sido dañado por una polea. Nuevamente el copiloto realiza una excelente faena y todo vuelve a la normalidad.
El Toyota de Gonzalo avanza lentamente con bastante ruido en la rueda malograda. La idea del dueño es dejarlo en Pinto y enviarlo a Santiago por camión. Antes de llegar a destino, nuestros amigos de Chillán ya tienen todo coordinado: lugar de estacionamiento y viaje en camión para el martes ¡excelente!.
Una breve detención para conocer las cascadas y continuamos hasta Pinto. Al Bronco, se le amputa el cardán trasero y se transforma nuevamente en carrito del FJ e iniciamos el retorno a Santiago.
A la altura de Talca, el V8 del Toyota de Rubén se muere abruptamente: no hay chispa en las bujías. La grúa de la autopista lo deja en la Pronto COPEC, procedemos a desenganchar el Bronco, restaurarle el cardán de manera que pueda continuar el viaje en forma autónoma y es el Toyota el que queda de carrito del FJ. Listos para partir, Rubén hace un enésimo intento de hacer andar el V8 y ….. ¡parte a la primera! Unos kms más adelante se volvió a detener por lo que siguió definitivamente de carrito hasta Santiago.
El Manutara sigue agravándose, tiene cada vez menos fuerza, su velocidad máxima ya no llega a los 100 km/hr. y …… gasta más que un V8.
Es ya alrededor de medianoche, la caravana se acerca al puente Maipo cuando por la radio, Daniel da la voz de alerta: ¡¡¡Oscar, estás botando aceite al por mayor!!!.
Es el triste fin del 100% de los huracanes participantes en este paseo: Ninguno volvió a Santiago por sus medios. Remolcado con cinta de tiro, por el Rubicon llegaría a Ricaute.
En resumen un paseo que resultó muy entretenido, ¡una vez más nuestros amigos de Chillán se pasaron!. La ruta nos ofreció todo lo que esperábamos, y con el agregado de la lluvia y la nieve, que no estaba en los pronósticos ni planes de nadie. Los contratiempos menores que tuvimos, le pusieron un sabor especial pero que siempre son importantes para templar la camaradería y espíritu de colaboración de nuestro grupo humano.