PASEO ARRAYÁN– LAGUNAS TURQUESAS
9 de Marzo de 2008

En varias oportunidades el Club había organizado paseos desde el Santuario de la Naturaleza del Arrayán. La idea esta vez era no quedarse en asaditos en el camino ni dedicarse a buscar tenedores y cuchillos perdidos.
Esta vez el objetivo era llegar a las Lagunas Turquesas según lo señalaba la convocatoria de Oscar, el coordinador y líder del paseo.
A las 10 de la mañana se encontraban puntualmente en la ESSO del Cantagallo Oscar V. en su FJ, Juan P y su camioneta Toyota, Alfredo V. en su Grand, Alfonso E, Rodrigo V., Ricardo S. y Claudio A. en sus Cherokees, Luis M, Guillermo P y Carlos M en sus Monteros, Mauricio S en su “Mitsuyota”. Al llegar al Santuario, nos alcanzarían Gonzalo B. en su Patrol y Roland G en su Land Cruiser. Las tripulaciones incluyen varias esposas, hijos y amigos.

Tras pagar el derecho a acceso al santuario (961 msnm), iniciamos nuestra ruta ascendente en dirección noreste. Tras avanzar algunos kilómetros, nos detenemos en un mirador con una excelente vista a la ciudad de Santiago, la visión no es muy nítida porque ya el otoño está llegando y el smog comienza a instalarse en el valle.
Continuamos ascendiendo por el serpenteante camino, al Cherokee de Claudio le ha subido la temperatura pero continúa bajo control, y se mantendría así durante toda la jornada. Un poco más adelante el Mitsuyota, aún en fase de asentamiento después de la cirugía mayor al que fue sometido, se detiene por problemas en la dirección: los pernos de fijación de la caja de dirección se aflojaron y deben ser reapretados. Los que le siguen quedan bloqueados así que en el intertanto, el grupo de avanzada aprovecha para almorzar. Superado el problema nos reagrupamos todos y rápidamente almuerza el resto. Ya estamos a 2.277 msnm y las altas temperaturas que teníamos al salir de Santiago empiezan a desaparecer.
Reiniciamos nuestra marcha por una estrecha ruta con cerros por el costado izquierdo e impresionantes precipicios por el lado derecho. En algunos sectores el camino es bastante inclinado y con piedra suelta por lo que pasamos como se dice “apretaditos”.

Durante toda la ruta, encontramos gran número de motos en ambas direcciones y debemos hacernos a un costado en varias ocasiones para cederles el paso.
Por la radio se avisa que Roland tiene problemas con los cubos de una rueda pero continúa sin problemas con tracción simple en su muy bien equipada máquina. También el Mitsuyota vuelve a tener problemas, ahora es el selector de cambios el que está dándole problemas. Dos vehículos se quedan acompañándolo mientras soluciona el problema y el resto continúa ascendiendo. Comienza a aparecer la nieve, ya está francamente fresco y a ratos circulamos entre las nubes.
Oscar llegó a las lagunas hace varios años así que se recuerda más o menos como llegar pero la tarea no es fácil por la gran cantidad de caminos en ese sector minero que salen en todas direcciones. Luis M. saca entonces una serie de fotos impresas en Google Earth que resultan de gran utilidad para orientarnos.

Cuando alcanzamos los 3.163 msnm, nos aparece al frente la primera laguna. Que alegría, estamos cumpliendo nuestro objetivo. Unos kilómetros más adelante la segunda y para llegar a la tercera, no hay camino y hay que subir una pequeña colina. El líder de este paseo nos muestra el camino y alcanzamos casi todos nuestro objetivo: estamos a 3.220 msnm. Nos detenemos un rato y Oscar aprovecha de cumplir su promesa de bañarse en las gélidas aguas de la laguna.
Algunos avanzamos algunos kilómetros más, hasta la cumbre de un cerro donde hay instalada una estación metereológica (3.505 msnm). Esperábamos tener una linda vista a los valles y quebradas del sector pero estamos entre las nubes y la visión alcanza sólo a unos pocos metros.

Son ya más de las cuatro de la tarde y es hora de emprender el regreso. La mayoría opta por bajar hacia Colina y de ahí dirigirse por carretera a Santiago. Gaspa, Luis M., Gonzalo B., Juan P. y Carlos M. prefieren retornar por la misma ruta hasta el Arrayán.
Hacia las 19 horas el grupo se encuentra ya en Santiago volviendo todos por sus propios medios.
Un lindo paseo, lleno de camaradería, recorriendo una entretenida y preciosa ruta cordillerana cerquita de Santiago. Por ahí escuchamos que esta ruta tiene salida hacia Saladillo ¿será un desafío para más adelante?

Carlos M.

 


 

 

 


   
 
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