"nos desviamos a la mina, excavaciones de una antigua mina, con una entrada que nos condujo por un túnel oscuro y frío del cual se descolgaban numerosos piques y laberintos"



Prueba de Orientación Catemu
31 de Octubre al 2 de Noviembre 2008



Nos agrupamos pasadas las 9:00 de la mañana del día Viernes 31 de Octubre, el lugar de encuentro fue la Copec de Lampa, pasado el peaje. Por la radio nos contactábamos con algunos de los asistentes, mientras con mi compañero de equipo lo hacíamos por teléfono, ya que no había encendido su radio.
En la Copec ya estaban esperando los más puntuales a la cita, entre ellos los organizadores.

Los equipos asistentes por fueron:
Carlos M. y Luis M. en Monteros
Cesar D. (Suzuki Jimny) y Gonzalo J. (Jeep G. Cherokee)
Alfredo V. (Jeep G. Cherokee) y Carlos R. (Jeep Rubicon)
Günter H. (Trooper)
Hugo M. (Nissan Terrano) y Claudio M. (Jeep G. Cherokee)
David R. (Trooper), Rodrigo L. (Jeep Cherokee) quienes se sumaron mas tarde al grupo
Juan P. (Toyota Hilux)
En Toyota Hilux Francesco F. y Rodrigo D. Organizadores (Patrulla Juvenil….)

El viaje fue entretenido y sin contratiempos, en grupo aunque por ahí más atrás venía algún rezagado, pero nos reagrupamos una vez que nos desviamos de la Ruta 5, al pasar por Llay Llay, camino hacia el Norte, al llegar a Chagres nos desviamos hacia Catemu. Luego de atravesar este pueblo que refleja el típico pueblo campesino de la zona central de nuestro país, continuamos rumbo al norte, donde nos adentramos hasta el final del valle, comenzando una cuesta que nos dirigiría a una zona de lomajes suaves y vegetación arbustiva (espinal) Meseta conocida como Las Majadas.

A media cuesta quienes iban abriendo camino informan por radio que viene un camión en contra, lo que nos obliga a buscar el lugar mas ancho que había en el camino, junto a un desvío, para poder dar paso al camión que bajaba cargado de material.
Continuamos camino y nos desviamos a la mina, excavaciones de una antigua mina, con una entrada que nos condujo por un túnel oscuro y frío del cual se descolgaban numerosos piques y laberintos, guiados por la luz de la linterna que prestó Alfredo, con Felipe M., Gonzalo J. y Rodrigo D. continuamos hasta que el túnel se enancha y divide en dos o mas bóvedas, las que estaban formando verdaderas piscinas, por el acumulo del agua que brota y escurre por las rocas.
Después de este fresco descanso, continuamos camino hacia la cumbre bajo el lindo sol que nos acompañó durante todo el día.

Al llegar al punto de inicio de la prueba, cercanos al medio día, tomamos un pequeño desvío del camino para acceder al punto, cruzando una ladera de poca pendiente, pero de tierra bastante suelta, como para empezar a preparar las muñecas. Aquí la ladera puso a prueba también a las copilotas que o subieron caminando o bien sentadas en su asiento.
Aquí se nos dieron las instrucciones y puntos de la prueba, tomaron la información del kilometraje de cada jeep y se nos explico que ganará el que recorra menor distancia y saque las fotos igualitas a las que nos entregaron los artistas que organizaron la prueba.
Mientras ingresaba los puntos en mi GPS, aprovechamos de comer algo, sobretodo los niños, ya que asistí full family. Aquí Alejandra aprovechó de dar una ronda con el “día de..” que esta vez fueron Frutillas.

Cada equipo inició la prueba en cuanto estuvo listo, siendo nosotros unos de los últimos en partir. De aquí en adelante, los equipos nos separamos, siguiendo cada uno su plan de acción y ruta trazada. Con Hugo, mi copequipo, decidimos seguir la ruta lo mas corta posible, lo que significaría tratar de seguir la línea recta entre los puntos indicados en la prueba.

Fue así que iniciamos la marcha al primer punto, el Hito Bipartito, donde primero abrí el camino, pero luego fue Hugo quien mas osado con su “terranito” como le decía, continuo abriendo el camino el cual seguí muy tranquilo.
Encontramos el punto, nos sacamos la foto de rigor en la poce indicada (o lo más parecido posible) gracias a Alejandra que nos ubicaba correctamente, y nos fotografiaba al igual que el hijo de Hugo, ya que decidimos tomar fotos con dos cámaras por si ocurría alguna falla.

Así luego de ubicar una salida a campo traviesa vimos como algunos jeep (Cesar, Gonzalo y Carlos se devolvían ya que habían tomado un camino sin salida cuando buscaban el segundo punto, El Cactus. Nosotros felices ya que hasta ese instante habíamos llegado al mismo punto, sin desviaciones y en línea casi recta. Allí había una casa de lugareños quienes estaban fascinados mirando las maquinas que pasaban por delante de su casa cuando nos aparecimos por el lado de ellos (obviamente con su permiso previo). Aquí obtuvimos información del camino y efectivamente debíamos salir al camino por el que retornaban los otros jeep, para acceder a el cerro siguiente donde estaba el Cactus. Después de dejarles unos chocolates continuamos camino, buscando por donde acortar trayecto. Vimos como se cruzaban en el camino los jeep con un camión que venia bajando, mientras que Hugo avanzó por un atajo hacia la parte alta donde empalmamos el camino.

Así continuamos, un rato guiaba Hugo, luego lo hacía yo, ya que a esa altura, ya sentía confianza plena en mi jeep a campo traviesa.

Así continuamos buscando los puntos, guiados por las huellas (que según Alfredo) nos dejaba para que todos las siguiéramos y no nos perdiéramos. Así fue que luego de continuar por los puntos del camino, indicados por los organizadores llegamos al punto Bolsa 2, que después de la respectiva foto, nos cruzamos con el equipo Cesar y Gonzalo, y posteriormente pasamos a acompañar por un rato a David y Rodrigo L. quienes estaban ya en la sobremesa, por lo que Alejandra aprovecho de sacar mas frutillas para los comensales que llegamos a la mesa.

Luego del refrescante postre y entretenida conversa. Continuamos en busqueda de los siguientes puntos, Quillay, Punto Mirador, Espino, Tranque, Vega, Hito Strube, Espino Fleto.
Los espinos que había en los cerros, no nos dejaron pasar inmunes y nos acariciaron suave y a veces no tanto, al pasar entre, a través, sobre, etc. La vegetación del lugar.
Sobre todo por la ruta que escogimos para llegar al Quillay, al que abordamos desde el cerro.

Se nos complico un tanto la llegada al Barrial, ya que la ruta que seguí no condujo primero a el borde del cerro donde no teníamos por donde bajar, luego rodeamos hacia la izquierda, bajamos el cerro en búsqueda de el camino, pero nos topamos con un pequeño esterito o mas bien casi canal, el que se veía muy pequeño y sin dificultad, pero con vegetación muy tupida. Aquí nos separamos con Hugo y que el lo atravesó primero donde luego según me comentó hoy lunes, cayó en una zanja relativamente complicada pero que superó sin problemas. Por otro lado yo continué el cause de este esterito buscando por donde salir hacia el camino al barrial, y fue al cruzarlo que me percaté que el barro era bastante pesado y blando, donde sentí que nos enterrábamos, le pedí mas potencia al jeep, el que respondió generosamente y nos sacó sin problemas del lugar.
Luego del Barrial quedaba el punto 18, al que luego de un pequeño error de ruta, logramos fotografiarnos en el lugar correcto, y continuar a la Llegada aunque algunos minuto tarde, donde nos esperaban ansiosos por saber el resultado de la premiación.

Luego de una reñida y larga deliberación los jueces dieron los resultados finales a la prueba que fueron:

4° lugar: Alfredo V. y Carlos R.
3° lugar: Carlos y Luis M.
2° lugar: --------------
1° Lugar: Declarado empate entre los equipos
Cesar D. y Gonzalo J.
Hugo M. y Claudio M.

Luego de la premiación con las fotos y regalos, se dio por finalizada la prueba para dar inicio al asado.
Debo mencionar que fuimos victimas de los mosquitos del lugar, que al parecer no habían sido alimentadas adecuadamente, y que abusaron de nosotros, dejándonos al menos a mi, varias marcas de sus caricias vampirescas. Gracias a los repelentes que nos ofrecieron en el grupo mis niños se salvaron de ellas.

Luego comenzó el éxodo de quienes nos devolveríamos a Santiago, los que decidimos hacerlo lo hicimos lo mas agrupados posibles, así fue como partimos Alfredo, Carlos R, David, Gonzalo, Claudio y Hugo quien iba cerrando el grupo, quien además recogió y llevó un jarro, una silla color naranjo que su dueño dejo olvidado.
El regreso fue sin contratiempos, una vez que descendimos la cuesta nos cruzamos con Juan P. quien iba a reunirse con el grupo en el campamento. El retorno fue sin novedad y como siempre con bastante plática.

En general un paseo redondo con una prueba muy entretenida y simpática, ya que no solo de habilidades de navegación y manejo fueron requeridas, sino que también algo de histrionismo y plástica aportado por las simpáticas poses que debimos imitar de los organizadores.

Del segundo día no tengo información pero ya recibiremos comentarios.

En aplauso al equipo organizador que nos permitió participar de una entretenida prueba.

Hasta la próxima

Claudio M.


 


 

 

 




   
 
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