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"nos desviamos a la mina, excavaciones de una antigua mina, con una entrada que nos condujo por un túnel oscuro y frío del cual se descolgaban numerosos piques y laberintos"
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Prueba de Orientación Catemu
El viaje fue entretenido y sin contratiempos, en grupo aunque por ahí más atrás venía algún rezagado, pero nos reagrupamos una vez que nos desviamos de la Ruta 5, al pasar por Llay Llay, camino hacia el Norte, al llegar a Chagres nos desviamos hacia Catemu. Luego de atravesar este pueblo que refleja el típico pueblo campesino de la zona central de nuestro país, continuamos rumbo al norte, donde nos adentramos hasta el final del valle, comenzando una cuesta que nos dirigiría a una zona de lomajes suaves y vegetación arbustiva (espinal) Meseta conocida como Las Majadas. A media cuesta quienes iban abriendo camino informan por radio que viene un camión en contra, lo que nos obliga a buscar el lugar mas ancho que había en el camino, junto a un desvío, para poder dar paso al camión que bajaba cargado de material. Al llegar al punto de inicio de la prueba, cercanos al medio día, tomamos un pequeño desvío del camino para acceder al punto, cruzando una ladera de poca pendiente, pero de tierra bastante suelta, como para empezar a preparar las muñecas. Aquí la ladera puso a prueba también a las copilotas que o subieron caminando o bien sentadas en su asiento. Cada equipo inició la prueba en cuanto estuvo listo, siendo nosotros unos de los últimos en partir. De aquí en adelante, los equipos nos separamos, siguiendo cada uno su plan de acción y ruta trazada. Con Hugo, mi copequipo, decidimos seguir la ruta lo mas corta posible, lo que significaría tratar de seguir la línea recta entre los puntos indicados en la prueba. Fue así que iniciamos la marcha al primer punto, el Hito Bipartito, donde primero abrí el camino, pero luego fue Hugo quien mas osado con su “terranito” como le decía, continuo abriendo el camino el cual seguí muy tranquilo. Así luego de ubicar una salida a campo traviesa vimos como algunos jeep (Cesar, Gonzalo y Carlos se devolvían ya que habían tomado un camino sin salida cuando buscaban el segundo punto, El Cactus. Nosotros felices ya que hasta ese instante habíamos llegado al mismo punto, sin desviaciones y en línea casi recta. Allí había una casa de lugareños quienes estaban fascinados mirando las maquinas que pasaban por delante de su casa cuando nos aparecimos por el lado de ellos (obviamente con su permiso previo). Aquí obtuvimos información del camino y efectivamente debíamos salir al camino por el que retornaban los otros jeep, para acceder a el cerro siguiente donde estaba el Cactus. Después de dejarles unos chocolates continuamos camino, buscando por donde acortar trayecto. Vimos como se cruzaban en el camino los jeep con un camión que venia bajando, mientras que Hugo avanzó por un atajo hacia la parte alta donde empalmamos el camino. Así continuamos, un rato guiaba Hugo, luego lo hacía yo, ya que a esa altura, ya sentía confianza plena en mi jeep a campo traviesa. Así continuamos buscando los puntos, guiados por las huellas (que según Alfredo) nos dejaba para que todos las siguiéramos y no nos perdiéramos. Así fue que luego de continuar por los puntos del camino, indicados por los organizadores llegamos al punto Bolsa 2, que después de la respectiva foto, nos cruzamos con el equipo Cesar y Gonzalo, y posteriormente pasamos a acompañar por un rato a David y Rodrigo L. quienes estaban ya en la sobremesa, por lo que Alejandra aprovecho de sacar mas frutillas para los comensales que llegamos a la mesa. Luego de una reñida y larga deliberación los jueces dieron los resultados finales a la prueba que fueron: 4° lugar: Alfredo V. y Carlos R. Luego de la premiación con las fotos y regalos, se dio por finalizada la prueba para dar inicio al asado. Luego comenzó el éxodo de quienes nos devolveríamos a Santiago, los que decidimos hacerlo lo hicimos lo mas agrupados posibles, así fue como partimos Alfredo, Carlos R, David, Gonzalo, Claudio y Hugo quien iba cerrando el grupo, quien además recogió y llevó un jarro, una silla color naranjo que su dueño dejo olvidado. En general un paseo redondo con una prueba muy entretenida y simpática, ya que no solo de habilidades de navegación y manejo fueron requeridas, sino que también algo de histrionismo y plástica aportado por las simpáticas poses que debimos imitar de los organizadores. Del segundo día no tengo información pero ya recibiremos comentarios. En aplauso al equipo organizador que nos permitió participar de una entretenida prueba. Hasta la próxima Claudio M.
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