"Nadie imaginaba que estaba por ocurrir y en lo que se transformaría este entretenido “Paseo Familiar"



¿SIETE HERMANAS O SIETE DEMONIOS?
Sábado 24 de enero de 2009

Eran las 09,30 hrs. cuando un grupo de Jeeperos se aprontaba a otra aventura off road en una bba. de bencina en Caren. Esta vez había que ser extremadamente cautelosos ya que éramos acompañados por amigos del exterior. En efecto, al grupo formado por Roland en TLC, Alfredo en su Grand, Sr. Carlos en su Rubicon, Gonzalo B, Pato M. y yo en Cherokee.

Nos acompañaban Pato L. en su Ford Ranger, Rodrigo, un amigo de Pato M y Sebastian, un amigo de Chillan cada uno en Cherokee. La segunda muy bien preparada. A las 10 AM. partimos a buscar Las Siete Hermanas a la V región.
Cerca de una hora mas tarde, estábamos ingresando al predio.
Gonzalo hizo de guía y nos adentró en la ruta.

1ª Hermana.-
La primera hermana nos mostró algunas trepadas difíciles que estaban a la orilla del camino. Fue el propio Gonzalo quien se encargo de poner la primera dificultad ya que la trepada no era fácil y por la entrada original los más desprovistos tuvimos que pelearla bastante.

Gonzalo, Roland, Carlos y Sebastian treparon con cierta dificultad haciendo uso de los “chiches” que tienen sus 4x4. Pato en la Ranger dio una pequeña demostración de lo que podía hacer su “pequeña” camioneta, trepando sin problemas por un lugar en el que los otros aun no habían intentado. Los menos preparados, trepamos evidentemente con más dificultad que los anteriores, pero algunos pasamos el escollo a puro “YACO”.

2ª hermana.-
Después de haber jugado bastante en aquel lugar, seguimos a nuestro guía que nos llevo a visitar la segunda hermana. Esta, un conjunto de pequeñas grietas que estaban en un camino secundario y nos permitió seguir jugando con las traviesas hermanas. El camino que estaba cercano a la Ruta 68, se caracterizó por sus grietas formadas por la erosión producida por las lluvias que rompieron todo lo que se parecía a un camino.

3ª Hermana.-
La tercera hermana apareció cuando decidimos salir de ese sitio, con otro manojo de grietas nos invitó a conquistarla. Gonzalo, Carlos, Sebastián, Roland y Pato disfrutaron de ellas. Junto a ella estaba con cara de pícara la cuarta hermanita, ella venía con algo de maldad en su rostro.

4ª Hermana.-
Era un par de zanjas bastante difíciles.
Traté de pasar una de ellas en mi Cherokee estándar sin lograrlo ya que había un forado bastante mayor que me hizo quedar colgado. El esfuerzo y la levantada de ruedas delanteras aflojaron un perno de la línea de frenos y el jeep empezó a perder líquido, con las consecuencias obvias. ¡¡Quede sin frenos!!

Mientras tanto esta malvada niña tentaba a Pato para que hiciera una demostración del poderío de su camioneta “monstruosa”. Esta vez el desafío fue tratar de pasar una zanja de más de dos metros de profundidad. La osadía del piloto hizo que la camioneta bajara esta grieta sin mostrar mayores inconvenientes, pero la zanja no era fácil.

Mas allá de su profundidad, también era un poco estrecha, lo que junto a la maldad de la cuarta hermana, hicieron que la Ford se sometiera a un esfuerzo mayor al esperado y rompiera una mano del cardán delantero quedando de inmediato sin doble tracción. Se saco el cardán y la camioneta siguió en tracción simple. Al Cherokee se le apretó un niple suelto de la línea de frenos y se solucionó en parte el problema ya que igual había que bombear mucho para que ésta frenara.
Salimos del lugar y nos dirigimos en busca de más aventuras. A esa hora se nos había sumado Jorge R. en un Suzuki Grand Nómade.

5ª Hermana.-
Ella se mostró como la más hospitalaria de las siete.
Como ya era un poco tarde y las tripas hacían el reclamo pertinente, nos dirigimos a buscar un lugar para hacer el asado correspondiente a un “Paseo Familiar” que se precie de tal. Allí estaba esperándonos en un lugar plano, limpio y con algo de sombra. Nos invitó a armar nuestro “Quincho” y a preparar el Asado Familiar.

Como es la costumbre, cuando se trata de un buen asado, todo se torna en un momento muy entretenido y jocoso. Donde los comentarios no se hicieron esperar y empezamos a disfrutar de cada uno de los relatos de los protagonistas. Ese fue el instante en que apareció nuestro amigo Hugo que venía acompañado de sus dos hijos en su modifica Nissan Pathfinther.
Pero la quinta hermanita que se había mostrado tan hacendosa, nos tenía guardada una pequeña sorpresita. Unas champas de pasto seco que se habían enredado en el catalizador de la Ranger empezaron a arder. Lo simpático del momento, se tornó complicado y tenso.

La bella quinta hermana nos hizo usar algunos extinguidores de incendio para evitar una desgracia mayor. Era raro que ella fuera tan bondadosa en comparación a sus otras hermanas. Pasado el susto, proseguimos con la preparación del asado. Salieron al ruedo algunas exquisiteces como un Paté Grass importado, Salame Belga, Galletitas de coctel, maní salado y las infaltables papas fritas.

Este buen rato nos sirvió para conocer a nuestras visitas:
Rodrigo, quién llegó junto a su hijo, es un amigo de Pato M. que resultó ser el comprador del Cherokee de Felipe. Un tipo agradable, cooperador, entusiasta y con la timidez típica de un novato que se somete a esta dura prueba de jeepera, ¿qué mejor que un paseo familiar para aquello ? Se la jugó y salio victorioso de casi todos los inconvenientes que le presentó la ruta. Sebastian, viene de Chillan, llegó acompañado de su hermano. Es oficial de Carabineros y conduce un Cherokee muy preparado, con buenas prestaciones, botones a destajo, buenos neumáticos y sistema de suspensión más que adecuado. Con un muy buen conducir, sorteó prácticamente todos los escollos de la ruta sin grandes problemas, salvo en la vuelta a Stgo. donde el jeep le jugo una mala pasada y tuvo que detenerse varias veces.

Patricio, invitado por Mogote, ya había intentado acompañarnos anteriormente a un paseo a Chacabuco. Conduce una camioneta Ford Ranger monstruosa e híper preparada. Lamentablemente después de tratar de pasar una Grieta casi imposible (yo diría imposible), su camioneta sucumbió a los embates de este “Paseo Familiar”. Nos abandonó después del almuerzo junto a Jorge R
Curioso resultó ver al 4x4 más preparado acompañado por su homónimo más estándar hacia la ruta 68, de vuelta a la capital.

6ª Hermana.-
Nuevamente en ruta, Gonzalo nos llevo a conocer a la sexta hermana, ésta estaba junto a unos caminos de cierta dificultad pero absolutamente pasables, bordeamos un cerro y un pequeño estero, llegamos a la cima de un camino sin destino. Luego nos devolvimos por donde entramos, para dirigirnos a un frondoso bosque de Palmas Chilenas. Un espectáculo digno de observar y disfrutar.

7ª Hermana.-
Además de ser la más linda, nos mostró de entrada su inigualable belleza. Era una bella postal llena de Palmas chilenas que nos hacían sentir que íbamos directo a la prehistoria, como internándonos en el Jurasik Park. En cualquier momento nos aparecía un dinosaurio entre la vegetación. Pero como toda dama bella, sacó sus garras y nos mostró que era la hermana más pérfida de las siete. Mucha vegetación fue el placer de la conquista que tuvo Alfredo, cuando entraba en las entrañas de esta terrible hermana que le rasguñaba el cuerpo de su querido Grand.

El terreno seco y arcilloso, sumado a los neumáticos de calle que llevaba puestos en esta ocasión le jugó varias malas pasadas, pero con gran tenacidad y una poca usual osadía, este piloto llegó a ver las luces nocturnas de Viña en la cima de la ruta acompañado de Paloma su simpática hija. La vegetación también jugó en contra de Rodrigo, que fue a estrenar su lujoso Cherokee recién adquirido. Ramas y brazos sueltos de la séptima hermana le dejaron marcado para siempre su reciente corazón jeepero.

El reloj marcaba las 18.30 hrs. Cuando con esfuerzos, la caravana avanzaba por el estrecho camino. Gonzalo nos llevaba a lo que se transformaría el epicentro de este tranquilo “Paseo Familiar”. Siempre tras el avanzar pausado de nuestro guía, le seguía con cierta dificultad Alfredo, más relajado iban el Sr. Rondán y Roland que mostraban paso a paso las bondades de sus respectivos vehículos. Luego estábamos los Cherokee, comandados por quién escribe, Rodrigo, Sebastián y Pato M. cerrando marchaba un atormentado Hugo que tenía prisa por salir cuanto antes ya que lo esperaba su mujer para ir a una cena a la que estaban invitados.
Nadie imaginaba que estaba por ocurrir y en lo que se transformaría este entretenido “Paseo Familiar”.

Por la radio Gonzalo avisaba que había una curva cerrada, casi en ángulo agudo de 45º. Esta venía después de una trepada que finalizaba en un pequeño charco de agua y una grieta más que apreciable que tiraba hacia un barranco. A pesar de que la grieta hacía de baranda, igual era algo complicada la subida. Gonzalo para pasarla tuvo que hacer uso de cuanto botón encontró en su jeep, después de un par de intentos para acomodarse, logró llegar arriba. (Se comenta tras bambalinas que usó hasta un botón que encontró botado en el piso de su jeep, seguramente del delantal que usa una de sus hijas en el jardín infantil)

Alfredo, tras varios esfuerzos vanos, se decidió por usar la siempre bienvenida pero despreciable “cinta de tiro”… no hubo caso de sacarlo de su atoro. Estaba literalmente colgado de ambos diferenciales (“cabezas de chancho” para los más “Schilenos” o “Pig-head” para los más siúticos), no era fácil destronarlo y hubo que inevitablemente hacer uso del temible “Malacate”. Carlos logró pasar haciendo uso una cuota de voluntad venezolana, más las prestaciones que vienen en el Combo – Pack del Rubicon, se dice que aparecieron muchas luces nuevas en el llamativo panel de instrumentos.

Era el turno de Roland y todo hacía suponer que este sería un trámite para el maquinón que maneja. El acucioso estudio de las pasadas anteriores, hacían pensar a este piloto que esta sería una pasada más. Nunca contamos que nuestro amigo haría uso del más temible de los botones con los que cuenta un jeepero avezado…, efectivamente, ese botón llamado “YACO…” que generalmente nos saca de tantos apuros. Los relojes, celulares y los GPS marcaban las 19.30 Hrs. Y la aventura recién empezaría a escribirse. El excesivo YACO más ese depurado estilo de manejo que caracteriza a los toyoteros, llevó al TLC a dar unos saltos increíbles mientras pasaba con éxito la difícil traba. Pero estos saltos hicieron que el Toyota quedara en una increíble posición que nos trajo a la memoria esa tan célebre frase de nuestro amigo Pato H. “estoy complicado, muy complicado”. Solo el haber quedado afirmado de un lomo de tierra y de una raíz, permitieron afirmar al 4x4 para que no cayera a un precipicio de varios metros.

Fue un momento de suma tensión, tanto los presentes como Roland nos vimos muy afligidos con el final de aquella maniobra. Luego de salir del habitáculo, Roland tomó el mando en su rescate. Fueron los jeep de Carlos, Gonzalo y Mogote quienes apoyaron en el rescate. Pasaban los minutos y las labores se tornaban cada vez más difíciles. El Toyota, en vez de equilibrarse, al contrario, cada vez se veía más inclinado hacia el lado del barranco. El Winche del Rubicon sucumbió ante tanta presión y se cortó la piola. Dos cintas de tiro afirmaban lo que podían en las manos de algunos pilotos. Otros, pala en mano sacaban tierra para hacer que las ruedas izquierdas lograran apoyarse en tierra. Ya no eran minutos, sino horas y las labores aun no mostraban ningún adelanto. El 4x4 estaba solo afirmado del Winche del Cherokee y de ambas cintas de tiro.

Las diez de la noche y a cada momento, la estrellada noche se hacía más oscura. Todos los esfuerzos parecían en vano, la tozudez del Toyota hacía sentirnos sobrepasados por mementos, pero los esfuerzos no cesaban, había que lograr sacarlo y seguir adelante. Una idea que pareció descabellada en su momento, sería la solución. Roland y el hermano de Sebastián, con los precarios elementos que habían (pulpos y cinta adhesiva) arreglaron la piola del Winche del Rubicon. Con el Winche ya operativo nuevamente, se afirmó abajo en un costado al Toyota, el del Cherokee de Gonzalo tiraba hacia adelante y el de Mogote cedía afirmándolo por los ganchos traseros y ambas cintas muy bien afirmadas por los voluntarios para esa tarea, se logró lo que hasta unos minutos atrás, parecía absolutamente imposible.

Volvió el alma al cuerpo de varios ya estábamos nuevamente en la lucha por lograr el objetivo. No sabíamos que más abajo, antes de la curva, Rodrigo estaba “complicado” y su Cherokee estaba afirmado del aire de las ruedas para no caer al mismo precipicio que había jugado con Roland. La maniobra hizo que los genios trabajasen nuevamente estudiando la forma más segura de sacar al jeep de esa incomoda posición. El novato conductor pasó las llaves a su anfitrión ya que la adrenalina lo sobrepasó. Pato, con la ayuda del Cherokee de Sebastián logró sacarlo y seguir en la ruta sin inconvenientes. Debido a lo tarde que era, decidimos pasar aquella curva encintados, no había tiempo ni ganas para otra sorpresa.

Una vez cuando todos estábamos en ruta, otro llamado de SOS nos alertó. Esta vez era Gonzalo que había caído de lleno a una zanja, el jeep no avanzaba para ningún lado y el uso del malacate era imposible debido a que los puntos de apoyo eran muy débiles. Fue Alfredo quién con la ayuda de una cinta de tiro logró sacar al Cherokee y seguir en camino. Alfredo con esa sutileza que nos tiene acostumbrados, le puso el botón del YACO y pasó la temida grieta de una, claro que de dejándole algunas huellas en el parachoques trasero del “Grand” y una que otra hendidura en el protector de la transfer.

Ya parecía que al fin terminaríamos este largo paseo, el reloj marcaba las 0 horas y ya era una hora más que prudente para salir rumbo a Santiago. Pero habría algo más. El Sr. Rondán nos daría algo de jugo al caer a una zanja de casi 1.20 mts. Con ambas ruedas izquierdas. A esa hora el cansancio, la tensión acumulada en el episodio anterior jugaría un rol importante en el resto de la ruta. Roland y Gonzalo que debió retroceder, lograron sacar al Rubicon de aquella zanja. Roland que venía atrás, también cayo en la zanja siendo ayudado por el Sr. Carlos y seguir en camino. Por suerte, los Cherokees que venían atrás pasaron sin dificultad. Pero como nuestro amigo Hugo tenía que convencerse que realmente no podría llegar a su compromiso, puso mal las ruedas y cayó de lleno en la zanja y dobló la barra de dirección.

Ya no importaba mucho que fueran casi las 2.30 Hrs., total un delicioso café nos esperaba en la Copec más cercana. Efectivamente, la labor de rescate duró casi una hora y a las 3.30 hrs. Recién daban el vamos para seguir rumbo a la salida. Justo a las cuatro de la madrugada estábamos dejando a las siete hermanas con sus siete demonios descansando, mientras a nosotros nos quedaba aun camino por recorrer. Luego de un reponedor café, unas deliciosas medialunas y una que otra Red-Bull, salimos rumbo a casa.

En el camino, Roland con un amortiguador malo, Hugo son la barra de dirección arreglada en la ruta y Mogote sin frenos y un amortiguador suelto debieron avanzar más lento que el resto. Sebastián debió detenerse varias veces ya que su vehículo acusaba una falla eléctrica y se detenía cada cierto tiempo. Al final, tipo 6.30 AM. Con el amanecer en contra, llegamos sanos y salvos a nuestros hogares.

Conclusiones:
Buen paseo, entretenido y con una ruta que no tuvo nada que envidiar a la mejor de Linares.
Los vehículos se portaron todos bien salvo honrosas excepciones.
Prometía ser un entretenido paseo para ir con la familia, total la ruta iba a ser de complejidad grado 1.
Por suerte no fuimos al Sauzal que es tan complicado.
Para el próximo paseo familiar me avisan por favor.
Buen aporte de las visitas.
Las siete hermanas nos son muy conquistables que digamos.
Gonzalo dijo que nos quedó otra ruta por hacer, ¿Será la de los siete demonios?

Será hasta la próxima.

Mogote
Enero 2009

 


 


 

 

 





   
 
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