"ondeaban las banderas y la gente enardecida propinaba fuertes gritos de apoyo a quién comandaba el grupo de avanzada, que era ni más ni menos que el Chaleco López"



Dakar Chile (8ª etapa Valparaiso - La Serena)
10 al 11 de Enero del 2009



Como es mi costumbre, después de cada experiencia jeepera se las comento, nunca he sabido si les interesan o no, pero igual ahí va. Esta fue una de esas que serán inolvidables ya que para cada uno de nosotros que somos amantes de la adrenalina y de ese sabor especial que nos da una buena duna, un badeo, las piedras, la tierra, las trepadas y todo eso, El Dakar es nuestro paraíso. Desde el primer momento en que empezamos a preparar este paseo, sabíamos que no íbamos a otro paseo, sabíamos que esta experiencia sería distinta, pero no sabíamos que en cierto modo, quedaríamos marcados por este famoso raid.

El Sábado, tipo 09.45 hrs. partimos desde la Copec que está en la Ruta 5 norte, a la altura de Lampa. Ahí estuvimos Alfredo V, Francisco G (papá), Gustavo P, Gino y una visita de quién no sabíamos de el por bastante tiempo, el coño. A medida que avanzábamos hacia nuestro destino, se iban agregando más amigos a nuestro grupo. Llegamos a las concebidas empanadas de Huentelauquén donde hicimos el típico arito en el camino. Después de degustar las maravillas del lugar, nos introducimos de lleno en la futura ruta que usaría el Dakar Chile 2009. Efectivamente, comandados por Gino, quién había hecho una exhaustivo análisis a la ruta, nos llevó por el mismísimo camino que se hará un mito.

La ruta se veía trabada, pero rápida ya que en cierto lugares habían rectas bastante largas, en otros alguna cuestas con mucha curva y a veces se introducía por el medio de algún caserío perdido en aquella soledad del comienzo del desierto más árido del mundo. Gino se comió una piedra y perforó un neumático trasero, con la rapidez de un verdadero team, se cambió en cosa de minutos y seguimos ruta hacia Canela Baja.

Al llegar al pueblo de Canela, vimos una curva muy cerrada que llevaba a una bajada con curvas y se introducía en el lecho de un río seco. La caravana siguió el trayecto trazado por Gino y nos metimos de lleno en el río. La arena suelta, la piedras y algunos lodazales presagiaban una carrera muy divertida, tanto para los participantes como para los espectadores, que a esa altura del día Sábado - tipo 15.00 hrs. - ya habían llegado en masa. Luego de hacer la ruta del río, avanzamos por el camino esperanzados en encontrar un lugar propicio para observar la carrera desde una mirador privilegiado.

No encontramos tal paradisiaco lugar, así que decidimos volver al punto de inicio o a una media luna que tenía un buen lugar para instalar nuestro campamento. Nos contactamos con Rodrigo V y Hugo M que según ellos habían encontrado un excelente lugar a la orilla del río. En realidad no era malo, había espacio y estaba ubicado inmediatamente al lado de la ruta, pero pensamos que no tenía visual panorámica del evento.

Mientras ubicábamos algún otro mirador, el "coño" se nos separó y perdimos contacto con el, Hugo y Rodrigo se quedaron en el sitio elegido. Al final y después de un largo rato, decidimos que el mejor lugar que quedaba era al frente de la bajada que conducía al lecho de río. No nos equivocamos, la verdad es que la vista ahí fue privilegiada. Seguía llegando gente, los tres o cuatro mil que habían en un principio, se transformaron en diez a doce mil almas llenas de la locura que desató este Rally en su primer día chileno.

Después de un buen asado, compartimos entre nosotros y algunos amigos de nuestros socios que fueron llegando al lugar. Fue así como llegó un pequeño grupo de motoqueros amigos de Gino, otro grupo de amigos de Andrés G y un grupo del Club Minimanía amigos de quién escribe. Lo pasamos muy bien, aperitivo, buen asado y un regado bajativo acompañaron la noche, o parte de ella hasta el momento de retirarnos a dormir.

Desde las tres de la mañana que el fantasma de los Salinas nos penó. Un "alegre" grupo amigos de Salinas se encargó toda la noche de recordarnos a Daniel y Mauricio, con cornetas, gritos y algarabías. A las 05.30 am. ya estábamos todos despiertos acordándonos de nuestros amigos. La expectación crecía a medida que avanzaban las horas, se suponía que tipo 09.45 haría entrada al pueblo la 1ª máquina en competencia.

Grande fue la alegría cuando en el horizonte se divisaba una nube de polvo y un helicóptero la sobrevolaba, definitivamente era el primer competidor que se acercaba raudo a Canela Baja. Esa alegría se transformó en una Fiesta llena de júbilo, donde no faltó el típico CEACHEÍ, ondeaban las banderas y la gente enardecida propinaba fuertes gritos de apoyo a quién comandaba el grupo de avanzada, que era ni más ni menos que el Chaleco López, venía hecho una flecha, la emoción y la adrenalina lo hizo saltarse un punto y tuvo que devolverse unos metros a marcarlo.

Es impresionante a la velocidad que andan estos pilotos, cosa que hace muy notoria a medida que uno va viendo el accionar de los pilotos que vienen más rezagados, aunque compitiendo más fuerte entre ellos, la pericia conductiva y la velocidad se notan entre unos y otros. Fue larga la fila de las motos, a la que se le fueron agregando los cuadriciclos, los que andaban casi a la par con la velocidad de las motos tradicionales.

Después tocaría el turno para apoyar a los demás chilenos que hacían buenos esfuerzos para figurar entre los connotados de este rally. Al finalizar el paso de las motos, tuvimos que esperar un buen rato antes que apareciera el primer auto en competencia, era un Tuareg de VW, que venía inmensamente rápido al lugar donde estábamos. Cuando vimos a la velocidad que éste avanzaba, se hizo ver de inmediato como sería la bajada hacia el lecho del río. La vuelta casi en "U" que debían hacer los pilotos, este la hizo de una y la bajada fue rapidísima en todas las curvas antes de llegar al río.

Había mucha gente en el lugar, lo que hacía peligrosa la bajada, más aun cuando pensábamos en lo sería el accionar de los camiones. Tres Carabineros se hicieron poco, ante la inmensa masa humana que presionaba. Fueron pasando uno a uno los competidores, eran muchos y la fila a veces se hacía muy entretenida cuando eran más de dos los corredores que peleaban el lugar, en la curva cerrada y en la bajada hubo algunos momentos de emoción cuando se pasaban los autos y otros de más emoción aun cuando estos eran trés o cuatro los que venían corriendo juntos.

Mas o menos a la mitad del grupo apareció en 1er. chileno en competencia, era un buggy comandado por De Gavardo... pasó muy rápido y el público gritaba y mostraba sus banderas apoyando al piloto. Más atrás apareció raudo y tocando la bocina ante el vibrante apoyo de los presentes el auto azul con amarillo de Eliseo. Fue bonito ver el cariño con que la gente lo recibió. Siguieron pasando jeeps, buggys, autos y camionetas hasta que llegó el turno de uno de los FJ conducido por otro chileno, al igual que con los demás, la gente igual aprobó la competencia y la garra de cada uno de nuestros compatriotas. Casi cerrando el grupo, venía Latrach pero seguía en competencia.

La pena fue cuando nos informamos que De Gavardo tenía un volcamiento y más adelante su retiro definitivo de la competencia. Otro momento complicado fue cuando nos enteramos que Chaleco había sido sancionado y relegado al tercer lugar a pesar de haber llegado primero a la meta. Una vez finalizado el paso de los jeeps, tocó el turno a los camiones, esos vehículos que más emoción dan a esta competencia. Es impresionante ver como inmensas moles de mucho tonelaje avanzan por la ruta a velocidades incalculables y ver como cada piloto pelea un lugar tratando de maniobrar desde las alturas estas enormes máquinas.

En la curva de arriba, el 1er. camión la pasó de una, y en lugares más atrás los camiones se adelantaban en plena curva mientras el otro maniobraba tratando de doblar. A veces eran cuatro o cinco camiones los que llegaban juntos a ese lugar. Nos imaginábamos como sería el trayecto de éstos por la arena y las piedras que había en el lecho del río. Mas tarde nos daríamos cuenta de la velocidad y poder de cada uno de ellos cuando al terminar, avanzamos río arriba y vimos las huellas, inmensos forados que dejaron su marca en el suelo.

En una palabra, fue MARAVILLOSO haber podido aprovechar esta oportunidad que tuvimos de ver pasar al mítico DAKAR por Chile, una experiencia inolvidable.

El grupo se conformó con los siguientes nombres.

Gino e hijos – copiloto Miguel G.
Francisco G y Andrés G
Alfredo V y Paloma
Alfredo W, Gabriela, Leo y la pequeña Gabrielita
Francisco G hijo
José C
Claudio M e hijos
Javier R, polola y amigos
Claudio A e hijas
Juan P y familia
Alfonso E y familia
Patricio H y el Patito (que ya no es tan patito)
Gustavo P y acompañante (regresaron al llegar por la enfermedad de la abuelita de Gustavo)
Hugo M y familia
Rodrigo V y familia
Juan Carlos y su hijo (cuñado de Francisco papá)
Ahhh!!! Y los Salinas que llegaron de madrugada a despertarnos.

Será hasta el próximo Dakar, si Dios quiere.

Mogote

9ª y 10ª etapa La Serena - Copiapo >

 


 


 

 

 




   
 
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