"En definitiva un día entero para una ruta con mucho trabajo de apoyo, como dato, uno de los acompañantes la bajó caminando y demoró sólo 8 minutos en hacerla entera!!!"
EL RETORNO A PURÉN Y NAHUELBUTA
21 al 24 de Mayo de 2009
El primer jeepeo barrero de la temporada 2009 se presentaba muy auspicioso en emociones, condimentos no le faltaban: La amenaza de nuestro amigo local Sebastián P de que juraba nos haría llorar en rutas poco exploradas, volver a la tradicional zona de Nahuelbuta y un pronostico de lluvia que declaraba ¡¡¡hasta 300 milímetros de agua!!!. De los 9 valientes confirmados inicialmente, sólo 5 resistieron los infaltables imponderables de último minuto, léase la puesta a punto de la máquina que nunca llegó, la infaltable gracia de última hora del jefe y/o haberse comido la línea de crédito, no de lucas en la cuenta precisamente, sino de permisos en la casa…jejeje…
Finalmente el jueves 21 a las 10:30 AM, con un día muy amenazante de lluvia pero por suerte clemente, Oscar y Fernanda en su reluciente Rubicon, Daniel y Mauricio en el similar, Francesco y su hermano en su Hi-Lux “reloaded”, Luis Alberto con su hijo en el clásico TLC y yo en el según algunos “aburrido” Mosko, nos lanzamos a la primera trepada, en el papel la más difícil pero visto que la lluvia se aguantaba, nos daba la chance de enfrentarla. Se trataba de un camino antiguo abandonado, encajonado, nunca circulado sino por motos y que estaba solamente húmedo…el barro apenas aparecía en las partes más sombrías pero bastaba eso para que cada pasada al tomar algo de pendiente nos hacia pedir dedos prestados para buscar botones que apretar. Otra característica de la trepada fue la alta exigencia de ingeniería de camino solicitada, había que superar socavones de más de un metro de profundidad, desprendimientos y por si fuera poco un pino de buen calibre en una zona con mucha pendiente, el que fácil nos requirió 3 horas para despejar a punta de pala, picota, más la motosierra del club apoyada por otra de un entusiasta lugareño (¿tendría alma jeepera el amigo o habrá sido un billetito “azulado” la motivación?). Trepada que además de ser técnica, tenia una pendiente muy marcada, tanto que todos tuvimos que entregarnos a los winches, pudiendo algunos comprobar que por más lucas, carbones, cables reforzados, relays, cariños y mantenciones que le pongamos, siempre aparecen las fatídicas chispas como preludio a la “muerte” del supuesto archichequeado accesorio. Show aparte el de Sebastián en su cuadrimoto de 650 cc de doble tracción y bloqueos varios, la que dado el equipamiento que tiene más el manejo experimentado y hay que reconocerlo al límite (bastaba ver la cara de incredulidad de algunos socios) hacia unas pasadas memorables. Al final, nos pillo la tarde en una última trepada muy resbalosa con un socavón lateral profundo que nos hizo aplicarnos mucho y salir casi de noche……en definitiva un día entero para una ruta con mucho trabajo de apoyo, como dato, uno de los acompañantes la bajó caminando y demoró sólo 8 minutos en hacerla entera!!!!!.....
En no más de 30 minutos de ese infierno ya estábamos instalados en la cómoda y bien atendida hostería de Los Sauces, donde nos esperaban sendos pisco sours que Daniel se encargaba de “ordenar” parece por radio desde la ruta puesto que no nos habíamos sacado los zapatos cuando ya teníamos uno en la mano para empinar. Esa primera noche nos guardamos tranquilitos y temprano, la moledura por la pala y la picota era total…parece que no “le llevamos” ese músculo, pura muñeca.
El segundo día partía de muy buena manera con una mañana soleada, después de una noche lluviosa, volvimos a la zona del día anterior y partimos por una subida con camino de suelo parejo donde apareció el típico barro rojizo nahuelbutano, ese muy pegote, ideal para jugar, donde Francesco ya no quería más con sus Mudzillas recién montados que, hay que reconocer, le mejoró las prestaciones en forma notable a su fiel Hi-Lux. Desgraciadamente como al km. de avanzar no pudimos seguir en la trepada puesto que el cuidador del campo, si bien conocido de Sebastián, nos pidió no seguir subiendo para no dañar el camino.
De vuelta en el camino de ripio principal, al poco andar entramos a otro trepada abandonada y profunda, muy similar a la del día anterior pero que no requería tanta pala ni picota, resultó ser muy entretenida, eso si, en su primera parte con poca baranda y jabonosa, sino pregúntenle a Luís Alberto que con su TLC de repente “apuntaba” cerro abajo dejándonos sin aire pero no precisamente de las ruedas. Pudimos subir gracias a que la lluvia sólo era intermitente, lo que combinado con algo de sol nos mostraba un paisaje espectacular, pincelado con uno que otro arco iris.
Después de un almuerzo rápido tipo picnic, había mucho por recorrer, Sebastián nos llevó a una ruta de bajada con bastante pendiente y muuuuuy poca baranda…..tanto que Oscar tuvo que hacer un “scouting” en la cuadrimoto para chequear previamente la ruta y “aprobar” su aptitud jeepeable. Hay que decirlo, nuevamente nos salvó que el agua caída había sido poca puesto que la bajada era muy estrecha y zigzagueate, a lo largo del faldeo de un cerro muy empinado, de esas en que uno baja “apretaito entero” (cada uno aprieta lo que puede). A la salida, pasamos al lado de una casa cuyo dueño lo topamos más adelante en el camino y que nos desafiaba a que hiciéramos la ruta en subida…..quedó pendiente.
Ya era tipo 4 de la tarde pero queriendo aprovechar lo que quedaba de la tarde, fuimos en busca de la ruta al Parque Nahuelbuta que años atrás se había iniciado en otro jeepeo y que había quedado detrás de un cerco según dicen “impasable”. Empezaba a oscurecer y después de una búsqueda no fácil, dada las múltiples opciones de rutas, dimos con un camino-huella muy poco circulada y algo trabada en la que para avanzar había que empeñarse mucho pero sin necesidad de bajarse de los jeeps hasta que…y tenia que tocarnos….empezó a caer, si mal no recuerdo, la primera lluvia intensa del paseo. Bastó que llovieran 15 minutos para que la cosa se pusiera muy difícil….avanzábamos con mucha dificultad, buscándole la maña, hasta que el Rubicon de Daniel que iba abriendo empezó a quejarse tratando de empalmar una trepada en curva con un barro muy profundo y pasado en agua por la lluvia. La noche había caído totalmente, momento para evaluar si seguíamos penetrando el bosque, con acampe obligado bajo la lluvia o volver para atacar la ruta en la mañana siguiente: Visto que estábamos a una hora de los pisco sours de la hostería (los que Daniel ya “tramitaba” por radio, celular, satelital, etc.) la decisión de zafar afloró espontáneamente de todos….salvo de un valiente:…..¡¡Grande Francesco!!, dando muestras de un aperramiento notable y hay que reconocerlo, absolutamente incomprendido por todos, optó por armar campamento bajo una lluvia implacable…(nunca sabremos si armó la carpa él o su hermano chico).
Al día siguiente salimos hacia los cerros al reencuentro de nuestro compañero “cortapalo”, merece comentario especial el camino de ripio en excelente estado desde Los Sauces que va bordeando el serpenteante rio Purén, de gran belleza, se asimila mucho a un bosque nativo valdiviano. Verificado que Francesco no había tenido inconvenientes en su camping extremo, nos quedaba superar la trepada barrosa de la noche anterior la que vendió muy cara su pasada. No puedo evitar recordar cómo el Mosko se lució “aburriendo” en esa pasada. Continuamos en búsqueda de la entrada sur al Parque, Oscar luchaba con sus recuerdos de la ruta y lo que decía su GPS, hasta que llegamos a una casa donde fuimos testigos de otra demostración dramática del matriarcado chilensis….ahí estaba la ñora con un tronco de buen calibre atravesado en el camino exigiendo explicaciones. La ñora claramente no tenía alma jeepera, así que hubo que deslizar un “aporte voluntario” antes que su desencanto frente a nuestra presencia aumentara. A poco andar llegamos a la entrada Sur del Parque, almuerzo rapidín pero conversado (dada la belleza del lugar todos éramos potenciales compradores de hectáreas en la zona) y tomamos una ruta que lo bordeaba hacia el SW. El camino, si bien muy poco circulado estaba bien consolidado, con rocas, algo de barro y trepadas cortas, bien entretenido pero por sobre todo muy bonito, rodeado de araucarias de todos tamaños lo que sumado a la tenue llovizna de media tarde hacia el paisaje muy sugestivo.
Terminada la ruta por el Parque, empalmamos de vuelta hacia Purén con la idea de probar unas rutas antiguas que Oscar tenía en la memoria del GPS, entramos a la trepada “El Carbón” pero en sentido contrario, bajándola, entretenida pero muy reparada, se notaba que había tenido un pasado glorioso como ruta jeepera, lo mismo sucedía con otras variantes que fuimos tomando ahí cerca, el maldito estabilizado subsidiado por el alcalde de turno dejaba chispazos de jeepeo en rutas que se notaba habían sido excelentes (ver videos de la galería del Club). Aunque se acababa la tarde y todavía no queríamos aceptar que se nos terminaba un excelente fin de semana jeepero, se nos ocurrió la brillante idea de volver a la ruta del primer día, sí, esa que en menos de 1 km. nos había tenido un día entero trabajando pero, claro, no estábamos tan locos de pensar treparla sino que vista la lluvia de la tarde nos tentamos con bajarla full barro después que le habíamos sacado los árboles, socavones, quilas, etc. Solo en la entrada que era un camino en buen estado y circulado normalmente, encontramos un barro infernal que nos hizo jugar al tobogán y en la entrada misma a la trepada, una especie de codo en bajada con un socavón tremendo a un costado, el agua que caía junto con la noche, todo nos hizo tener el último segundo de racionalidad y desistir de ese infierno………pero quedó dando bote para la próxima.