Mis primeros desafíos como postulante al Club de Jeeperos de Chile

Patricio M.

La primera reunión.

A fines de Octubre del 2006, un compañero de trabajo me mencionó que tenía unos amigos Jeeperos (Felipe L. y Carlos M), quienes salían muy seguido en sus 4x4’s.  Me motivé de inmediato y realicé los primeros contactos. A los pocos días recibí un mail del secretario de Club (César D.) quien me invitó a participar en la reunión  del mes.

Ese día jueves,  llegué al Club Suizo temprano. Al ver a un grupo de personas cerca de unos 4x4’s, me acerqué a conversar. La recepción fue muy cordial.

Al rato estábamos en un salón compartiendo la cena, y vino el momento de mi presentación en público junto a otros dos nuevos postulantes (Claudio M. y Ricardo A.).  Yo estaba ansioso de participar en el primer raid, y vino la primera sorpresa dada conocer por el presidente (Gonzalo B.) quien declaró “el próximo raid La Laguna Congelada tiene mucho barro…”, en ese momento pensé ¡esto si que es de verdad!, me sentía que no podría controlar mi alegría.  Sin embargo, al rato el presidente indica “este raid es sólo para socios y no para postulantes” ... fue una sensación extraña, pero que más dá; si esas eran las reglas, estaba bien.  Continuó la reunión, y  se menciona que también hay otro paseo de fin de año en Ritoque, ahí pensé esta es la mía; yo había estado una o dos veces  antes en Ritoque.  Mientras disfrutaba esta sensación de alegría, viene el segundo vaso de agua fría… el presidente indica  “como son pocas las cabañas  se privilegiará a los socios, y los postulantes que quieran participar pueden ir el último día compartir un asado...”. En ese momento, comencé a buscar donde estaba la cámara escondida, esto debe ser una broma, se venían 2 salidas y no podía ir. Consulté a un socio que estaba sentado a mi lado (Gonzalo J.), y amablemente me indica que esto se hace por seguridad de los postulantes y  evitar problemas con vehículos no equipados.

Ahí  me dije, “esta gente se lo toma en serio”.


El primer raid con el Club “La Sin Puerta”.

Estuve preparando mi jeep toda la semana anterior, lo tenía impecable, lavado y encerado,  con mi radio VHF, mi neumático de repuesto, y todo mi equipo de camping. En esta oportunidad me acompañó mi hija Karina.

Apenas me integré a fila de  4x4’s escuché por la radio una palabra que se repetiría en futuro “otro clon”. Todos me hablaban, hacían bromas y yo respondía, me sentía como cabro chico jugando con mi radio. Lamentablemente, al rato me di cuenta que nadie me escuchaba... mi radio no transmitía en la frecuencia del club. Sólo me podía comunicar con Gonzalo B, quien disponía de una radio que recibía mi frecuencia.

Antes de comenzar a subir los cerros de Linares, ya estaba aprendiendo algo muy práctico y habitual para los jeep cherokees que era, “para tener mayor recorrido hay que soltar la barra estabilizadora”,  instrucciones entregadas nada menos por el presidente del Club bajo mi jeep soltando las tuercas.

No pasó mucho rato cuando mi jeep estaba percibiendo lo duro de la ruta, el fender izquierdo estaba en el suelo.

Ese día, cuando nos detuvimos a almorzar algo rápido y liviano supuestamente,  quedé muy sorprendido cuando uno de los socios (Gaspa) saca de la parte trasera de su 4x4 nada menos una pierna de jamón entera, y a su alrededor nos juntamos a compartir. Luego, continuó la aventura, que desde mi punto de vista se basó en seguir al jeep que estaba delante y tratar de pasar los  obstáculos de la mejor forma posible.

En la noche, compartimos un rico asado, y unas entretenidas historias  de terror que lideraba un socio (Mogote).

Al día siguiente, se inició la travesía con múltiples dificultades en la ruta y con muchas grietas.  Creo que una de las experiencias más sorprendente, comenzó cuando la caravana se detuvo ante un bajada muy empinada con una grieta muy grande,  que a mi parecer era capaz de tragarse un jeep.

Cuando los expertos analizaban por donde bajar, escuché a un socio (Óscar) que decía como bajar con mucha naturalidad, yo pensé “el comentario es una broma para asustar al novato, es imposible bajar por ahí, me repetía en silencio mientras buscaba el camino alternativo”.  Sorprendentemente el jeep Bronco, un verdadero monstruo, bajo como si nada y lo siguieron varios más. Obviamente, yo también me la jugué, siguiendo todas las instrucciones y ánimo que me entregaron los socios más experimentados. Es aquí donde aprendí que para pasar grandes obstáculos, “hay que bajarse del jeep, reconocer bien el terreno y lo más importante para un postulante, confiar y seguir las instrucciones de los socios más experimentados”.

No se si será por que fue mi primer raid con el Club, pero tengo un muy buen recuerdo y siento que me motivó más de lo que yo esperaba. Espero con el tiempo, seguir así de motivado y formar parte de este gran grupo de amigos que integran el Club de Jeeperos de Chile.

 


   


   
 
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